La historia es simple: los países más grandes e influyentes son siempre los más criticados y los más odiados. El poder atrae ruido. EE. UU. es la principal superpotencia del mundo, Israel tiene un impacto mucho mayor que su tamaño, ambos enfrentan constantes ataques, críticas y resentimientos. ¿Alguna vez eso les ha impedido ser poderosos? Nunca. Así que Marruecos no debería perder el sueño por algunas opiniones ruidosas de africanos aquí y allá. El verdadero progreso no se mide por la aprobación, se mide por los resultados. Las naciones fuertes se centran en construir, no en complacer. El odio es solo ruido de fondo. #CAF #FIFA #Morocco