Las mujeres blancas fueron el enemigo público número 1 en 2020 y 2021. La más mínima ofensa percibida—desde hacer la pregunta equivocada en una capacitación de recursos humanos hasta no dejar propina a un barista—las marcaría como una “Karen”. Es curioso cómo el NYT no expresó mucha preocupación al respecto en ese entonces.