¿Alguna vez te has detenido a mirar realmente un ojo? La mayoría de nosotros solo los miramos de pasada sin pensar. Pero de cerca, el ojo humano es asombroso. Esta fotografía de Suren Manvelyan muestra el iris como nunca lo has visto antes. El iris no es solo color. Es un paisaje de pliegues y fibras, controlado por pequeños músculos que ajustan la cantidad de luz que entra en el ojo. No hay dos iris iguales. Cada uno es una huella dactilar microscópica, única para una sola persona. El color de los ojos no está pintado. Proviene de la luz que danza a través de capas de pigmentos y texturas. Cuanto más miras, más te das cuenta: incluso algo tan familiar como un ojo es un mosaico vivo e intrincado. Un pequeño universo oculto a simple vista.