La sociedad no reconoce identidades, solo activos. Deja de lado tus fantasías de calidez, el único estándar que la sociedad utiliza para juzgarte no es tu género o edad, sino tu patrimonio. 1. La distancia genera valor: Haz todo lo posible para que nadie te vea completamente. Una vez que te vean a fondo, ya no valdrás nada. Incluso los familiares o seres queridos, cuando conocen tus cartas ocultas, por conocer demasiado, tienden a menospreciarte. 2. Rechaza mostrar debilidad o compasión: Tu sufrimiento para los demás es solo un coche averiado en medio del camino, nadie te tendrá compasión, solo tocarán la bocina para que te apartes. La sociedad solo admira a los fuertes, cuanto más miserable seas, más personas te pisotearán. 3. Hacer dinero es la única orden militar: Cuando estás haciendo dinero, cualquier persona que te interrumpa, ya sean padres o seres queridos, está desestabilizando tu moral. Sin dinero, ni siquiera eres aire; con dinero, aunque no seas atractivo, los demás se conectarán locamente a la línea de capital detrás de ti. 4. La esencia de las relaciones es la equivalencia de la riqueza: Lo que se llama emoción y confianza, en esencia, son solo medios para sacar dinero. La amistad se mantiene con dinero, y la mejor amiga se sostiene con cuentas pagadas. Cualquier apego a las emociones, en su lógica subyacente, es una confirmación del dinero. Este mundo no tiene cuentos de hadas, solo luchas. O te vuelves fuerte, o quedas fuera.