Muchos problemas sociales son consecuencia de la entrada de las mujeres en la fuerza laboral. Al duplicar la oferta laboral, hemos reprimido los salarios, disparado los precios de las viviendas y, lo más devastador, aplastado las tasas de fertilidad. Lo digo como una mujer que ama trabajar. Deberíamos ser honestas sobre nuestros problemas.