Alineaciones políticas en Europa durante la Guerra Fría (después de 1961)
Después de 1961, las alineaciones de la Guerra Fría en Europa estaban en gran medida definidas. El Muro de Berlín dejó claro que la división del continente tras la guerra ya no era provisional, y que la lealtad política permanecería fija durante años en lugar de meses. Europa del Este cayó bajo el dominio soviético, con gobiernos en Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria atados a Moscú a través de compromisos militares y un gobierno de partido único. Europa Occidental se alineó con los Estados Unidos a través de la OTAN y la integración económica, creando dos bloques opuestos separados por fronteras estrictamente controladas. Un pequeño grupo de países se mantuvo fuera de alianzas formales. Austria, Suecia, Suiza, Finlandia y Yugoslavia permanecieron neutrales, aunque cada uno lo hizo bajo diferentes restricciones y presiones. Para la mayoría de los europeos, el lugar donde vivían determinaba a qué sistema seguirían perteneciendo hasta finales de la década de 1980.
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