El niño más inteligente con el que crecí era un cubano llamado Pepe Sosa. Su madre le hacía hacer tareas todos los días. Me volvía loco porque tenía que dejar de jugar a la pelota o al fútbol o a otras cosas que estábamos haciendo para hacer las tareas. Obtuvo calificaciones perfectas en su SAT. Fue a Harvard para su licenciatura. Stanford para derecho. Él ganó. Creo que fueron esas tareas. Haz que tus hijos hagan tareas. Les enseña a funcionar de manera ejecutiva y a completar el trabajo incluso cuando la motivación se ha ido. Cuanto más lo pienso, más importantes son las tareas para los niños.