Mi impresión es que tanto la propuesta del Príncipe Pahlavi como la evaluación del equipo de Trump convergen en la misma conclusión: si los servicios de seguridad del régimen se degradan y pierden su capacidad para masacrar a los civiles, el pueblo iraní, por pura fuerza numérica, derribará la República Islámica por sí mismo. En ese escenario, el cambio de régimen ocurre sin una sola bota extranjera en el terreno.