Las imágenes de los cadáveres no dejan dudas sobre la brutalidad de la represión en Irán, y un apagón de comunicaciones es indefendible. En todo el país, los iraníes están protestando por la dura realidad económica, gran parte de la cual se ha visto agravada por las sanciones de EE. UU. Desde el Reino Unido, la verdadera solidaridad significa oponerse a esas sanciones y a las estrategias e aspiraciones imperiales que las respaldan. Al mismo tiempo, este descontento está siendo cínicamente explotado por el gobierno genocida de Netanyahu como un pretexto para la intervención militar y el cambio de régimen, un camino que debe ser rechazado firmemente. Debe quedar claro: solo el pueblo iraní tiene el derecho de decidir su propio futuro. Ninguna potencia externa debería dictar o interferir. Cualquier política seria requiere mantener todas estas verdades juntas.