La compatibilidad entre SNS y las batallas es demasiado buena. Por eso, las guerras, las elecciones y las artes marciales se animan. Y en una era donde la influencia > el dinero, las impresiones son como el precio de las acciones, así que incluso los directores de empresas mayores comienzan a pelear. Ya no se trata solo de pelear, sino de trabajo. Parece haber una intención clara, un comportamiento racional optimizado por algoritmos.