La forma en que ves a los demás, en realidad, es un reflejo de ti mismo. Cada juicio que haces sobre el comportamiento de los demás refleja tus propios patrones de experiencia interna y proyecciones psicológicas. Comparas el comportamiento de los demás con tus expectativas, y la evaluación resultante no revela la esencia de la otra persona, sino tu propia manera de ver el mundo. De manera similar, cuando los demás te evalúan, lo que pueden expresar es solo su propia cognición y posición.