Los hombres y mujeres que sirven a nuestro país aceptan un enorme riesgo para que el resto de nosotros podamos vivir en seguridad y libertad. Desde operaciones peligrosas en el extranjero, como la que acaba de ocurrir en Caracas, hasta fracasos domésticos como la exposición tóxica en Camp Lejeune, ponen sus vidas en la línea por nosotros. Entregar justicia real para nuestros veteranos nunca debería estar en debate.