Las tácticas de Lib están congeladas en un tiempo en el que sus ‘oponentes’ eran más propensos a ser tipos como Romney, a quienes se podía golpear con *palabras mágicas* y apelaciones histriónicas, emocionales y moralizadoras. Pero ese ya no es el caso: la derecha ahora está completamente inmunizada a esas tácticas.