Nos estamos acercando a una idea peligrosa: que la fuerza hace el derecho. Ya hemos visto esto antes. Cuando los fuertes dominan a los débiles, ya sea en un pueblo o en el escenario mundial, puede parecer poderoso al principio, pero con el tiempo arrastra a todos hacia abajo. Intentamos la ley de la selva en el siglo pasado, y nos dio guerras mundiales y pérdidas devastadoras. América fue fundada para liderar con el ejemplo, no por intimidación. Lo correcto es correcto. Y cómo usamos nuestra fuerza determinará si otros nos ven como un socio o una amenaza.