El Jubileo nos recuerda que podemos empezar de nuevo, de hecho, que todavía estamos al principio y que el Señor quiere que su presencia crezca entre nosotros como Dios-con-nosotros. Así que, queridos hermanos y hermanas, es maravilloso convertirnos en peregrinos de la esperanza. ¡Es maravilloso para nosotros seguir siendo peregrinos juntos! La fidelidad de Dios continúa asombrándonos.