Santo cielo. La policía acaba de arrestar a una mujer por protestar y decir: “Esto no es solo un problema extranjero, son nuestros impuestos los que se están utilizando para cometer crímenes de guerra”, en referencia a Venezuela. Si esa declaración es suficiente para ponerte en esposas, entonces el problema no es la seguridad pública. Es la disidencia. La Primera Enmienda no muere de una vez. Se estrangula en momentos como este.