La infraestructura de autocustodia que permite a los usuarios almacenar, gastar y mover fondos sin renunciar al control sigue siendo una capacidad fundamental. Hace quince años, la blockchain era simple: solo podíamos mover valor entre direcciones. Hoy en día, los sistemas en cadena soportan mercados financieros completos, y las billeteras de autocustodia como Based, Phantom y Metamask sirven como la interfaz principal a través de la cual los usuarios acceden a ellos. No es tan descabellado imaginar que el comercio (tal como lo conocemos) podría ocurrir en la cadena en los próximos años a medida que maduran las regulaciones del mercado de divisas en cadena y de las stablecoins. El fin de los programas de puntos S2 no significa el fin de Based. Construyamos.