Los sistemas de IA se están volviendo más inteligentes cada día. Pero la inteligencia por sí sola no hace que un sistema sea confiable. De hecho, cuanto más autónomo se vuelve un agente, más peligrosa puede ser la inteligencia no verificada.
La inteligencia responde a preguntas como: • ¿Puede este agente razonar? • ¿Puede planificar? • ¿Puede actuar de manera eficiente? La confianza responde a preguntas completamente diferentes: • ¿Se le permitió actuar? • ¿Se mantuvo dentro de las limitaciones? • ¿Se pueden probar sus acciones después del hecho?
Un agente altamente inteligente sin salvaguardias aún puede: • Exceder su autoridad • Abusar de los permisos • Ejecutar acciones que nadie puede auditar o explicar El comportamiento inteligente no garantiza un comportamiento responsable.
Esta es la razón por la que la confianza no puede inferirse solo de los resultados. La confianza debe ser diseñada en el sistema a través de: • Identidad verificable • Permisos explícitos • Ejecución auditable Sin estos, la inteligencia se vuelve opaca — no confiable.
El futuro de los sistemas autónomos no se definirá por cuán inteligentes sean los agentes. Se definirá por cuán bien se puedan verificar, restringir y explicar sus acciones. Esa es la base sobre la que Kite está construyendo 🪁
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