¿Quién es Dios y por qué lo adoramos? Quizás no tengamos autoconfianza. Quizás no podemos confiar en otros humanos. Quizás nos sentimos engañados en este mundo. Quizás sentimos que pertenecemos a una idea de comodidad. Quizás necesitamos a alguien que ancle nuestros errores y preocupaciones, y liberarnos de ellos. Parece que Dios podría ser un ancla para liberarte de todos esos momentos emocionalmente pesados en la vida donde sientes que pierdes el contacto con tu existencia. Cuando el ego muere, Dios entra en escena. Pero cuando la idea de Dios en sí misma se convierte en un aliado de tu ego, no produce ningún cambio en la vida. Y eso es lo que le sucede a la mayoría de las personas que adoran a Dios hoy en día. Están tan metidos en la idea de Dios que su ego ni siquiera puede negar su no existencia; algunos de ellos incluso piensan que Dios se parece a un humano. Todos tienen diferentes creencias que provienen de diferentes geografías y demografías. La idea de Dios nos une; nos ayuda a organizarnos y nos ayuda a comportarnos menos como animales. La idea de Dios es lo suficientemente poderosa como para que, cuando te rindas completamente a ella, pueda llevarte a lograr cosas imposibles en la vida. Cuando el miedo y las expectativas de lograr un resultado se borran de tu mente, te liberas de todo el condicionamiento, y apuestas por ti mismo, dándote cuenta de que Dios te ayudará. ¿Qué es Dios en ese caso, entonces? Quizás tú. Está dentro de ti. Se sienta en tu corazón. Solo necesitas evocarlo.