Hoy, junto a los ministros, visité el Santuario de Ise. Avanzando por el recinto envuelto en un aire solemne, el flujo puro del río y los árboles divinos del bosque, oré por la paz del país y la prosperidad de la familia imperial, comenzando por el exterior y luego el interior del santuario. El santuario ha tejido una historia de 1300 años, renovándose cada 20 años a través del ritual de la reconstrucción. Es precisamente porque se renueva que se vuelve eterno. Es para protegerlo que no tememos a los desafíos. En la conferencia de prensa de inicio de año después de la visita, expresé mi determinación y compromiso de fortalecer y enriquecer cada rincón de las islas japonesas, para transmitirlo a la próxima generación. Agradezco a todos aquellos que me animaron desde el recinto, a lo largo del camino y en la estación, agitando sus manos. Estoy lleno de gratitud por el apoyo de los Boy Scouts y Girl Scouts. Con la promesa hecha en la tierra de Ise, donde reside el corazón del pueblo japonés, me esforzaré al máximo para que este año sea un año de esperanza para todos los ciudadanos. Foto: Proporcionada por la Oficina de Prensa del Gabinete.