En este momento, muchos venezolanos están celebrando. Algunos públicamente, otros en silencio, en sus casas, porque todavía hay mucha incertidumbre. Por primera vez en décadas, la esperanza de que un cambio político sea posible se siente más fuerte que en mucho tiempo. Yo también soy venezolano. Siento esa esperanza, la que se sostiene después de todo lo que hemos vivido. Lo más difícil de decir es que, para muchos de nosotros, hace tiempo que nuestros recursos y nuestras tierras dejaron de sentirse nuestras. Hoy lo que más nos preocupa son nuestros familiares y amigos, y que puedan vivir con dignidad.