Sospecho que nuestra cultura actual de patologizar cualquier cosa inconveniente o incómoda va a producir a muchas más personas como esta. Para quienes pasar diez minutos con su propio hijo, dos veces al día, se considera el límite superior. Aun así, crédito por la sinceridad. Espero que encuentre la manera de hacer las paces con la incomodidad que viene con lo que creo que es la experiencia más extraordinaria de la existencia.