Tiene que haber alguna articulación cultural formal que indique que la ‘política’ fue una falsa promesa, que no puede llenar el espacio destinado a la religión, la vida social y las instituciones, la cultura, la familia y otras fuentes de significado. Las personas necesitan un mecanismo coherente que las reconcilie con esta realidad y les permita dejar atrás el pasado y seguir adelante.