El mayor beneficio que he tenido desde pequeño: No ser muy atractivo. Desde la secundaria hasta después de seguir estudiando, las chicas que me confesaron su amor son tantas que no puedo contarlas con los dedos de las manos, mi mejor amigo decía que quería casarse conmigo, pero mi madre no estuvo de acuerdo. Después de empezar a trabajar, más compañeras me contaron sobre sus tristes experiencias pasadas, yo juré que nadie más lo sabría. Con un aspecto normal e incluso un poco feo, el beneficio es enorme, ser demasiado seguro hace que los demás se vean como flores, mejorando la belleza del mundo.