Nuestro país debería tener un estándar muy simple: Cualquier extranjero que viva de la asistencia pública debería ser desnaturalizado y deportado. Los extranjeros que nos roban deberían ser devueltos. Los extranjeros que se niegan a asimilar deberían regresar a donde vinieron. América no es un barco desactivado que se va a subastar por piezas. Es nuestro hogar. Y tenemos que defenderlo.