2025 me rompió de maneras que nadie vio. Perdí personas. Perdí ilusiones. En un momento, me perdí a mí mismo. Cuando más importaba, solo 2–3 estaban allí. El resto miraba. Algunos incluso esperaban la caída. Hubo momentos este año en los que no quería existir. Pregunté por qué yo hasta que entendí que la vida no pregunta. Se prepara. O cambias cuando se te permite o el tiempo te cambia cuando estás acorralado. 2025 no me hizo fuerte. Me hizo necesario. Si mi vida es un libro, este capítulo se llama SOBREVIVIR. No gané. No brilló. Me quedé. Y quedarme fue suficiente. Año nuevo. Sin quejas. Sin explicaciones. Solo levántate. Deseándome a mí mismo y a todos un Gran 2026 Amén