Ten cuidado al chatear con AI, porque el cerebro puede experimentar un clímax interno muy fácilmente. Por ejemplo, si estás hablando con AI sobre un proyecto, la conversación puede convertirse en un halago, pasando de 0 a dominar el mundo... El problema radica en que AI sigue tu línea de pensamiento. Dices que quieres hacer este proyecto, y ella te ayuda a encontrar razones para demostrar que el proyecto es viable, luego te da retroalimentación positiva y te planifica todo el proceso desde la fantasía hasta la salida al mercado. En realidad, muchas veces se necesita un opositor para poder descubrir los problemas de verdad. Por ejemplo, yo diría: Realiza un análisis real desde la perspectiva de los primeros principios, de inversores exigentes, de usuarios reales en escenarios reales y de competidores, para encontrar los puntos más propensos al fracaso en la propuesta. Te darás cuenta de que las respuestas de AI son completamente diferentes.