La IA puede ser una herramienta al servicio del arte, no un reemplazo para él. Al igual que una cámara, un pincel o Photoshop lo fueron alguna vez. El arte no se crea solo con técnica. Se crea con ideas, elecciones, memoria, gusto y experiencia vivida. Hoy en día, muchos artistas no venden trabajo, venden visión. Construyen conceptos, mundos y formas de ver. Y así como no todos los que tienen una cámara son fotógrafos, no todos los que usan IA son artistas. La IA puede acelerar las cosas. Puede abrir nuevas puertas. Puede expandir el lenguaje visual. Pero el significado, la intención, el riesgo y la responsabilidad siguen perteneciendo al ser humano. La pregunta nunca fue "¿IA o no IA?". La pregunta es: ¿realmente tienes algo que decir? Esa parte no ha cambiado.