Los ataques de barcos de Trump han matado ahora a 95 personas. Estos ataques son ilegales, carecen de autorización del Congreso y arriesgan a arrastrar a los Estados Unidos a otra guerra interminable. Existen soluciones reales para combatir eficazmente la crisis del fentanilo en nuestro país. Cometer crímenes de guerra no es una de ellas.