Conviértete en adicto a tu proceso. Porque sin consistencia, nada se acumula. Conviértete en adicto a gestionar el riesgo. Porque la supervivencia es la verdadera ventaja y, la supervivencia paga a largo plazo. Conviértete en adicto a dominar tu mente. Porque la disciplina convierte el caos en claridad, y la claridad en ganancias.