La pobreza no es, de ninguna manera, el mayor defecto de los pobres; la pobreza puede ser, de hecho, el menor de sus defectos. Una mente llena de círculos sociales premodernos, hábitos premodernos, cogniciones premodernas, el dogma del impuesto a la inteligencia y el sello del pensamiento, son los defectos más tóxicos de los pobres.