Las bajas tasas de natalidad no son una razón válida para abrir las fronteras a la inmigración masiva. Los incentivos cambiarán con el tiempo. Con el tiempo, tendrá sentido que japoneses, coreanos, europeos y estadounidenses tengan más hijos. Lo importante por ahora es evitar la inmigración masiva. Es mejor preservar la cultura y evitar entregar tu país a invasores hostiles.