Le guste o la odie, Nikki Haley se esforzó muchísimo para crear una imagen política perfectamente pulida, lo que le permitió criar a su pequeño hijo de mierda en la mansión del gobernador de Carolina del Sur, solo para que su pequeño y consentido se girara y escupiera todo lo que ella hizo por él, incluyendo darle oportunidades que más del 99,9% de los estadounidenses verán jamás. En realidad es un poco triste. La mentalidad de victimización es una enfermedad mental. Elige la gratitud en su lugar. Invierte y duplica tus talentos en vez de quejarte de ellos. ¡Feliz Acción de Gracias!