Quiero hablar con todos los artistas, si esta publicación siquiera sobrevive a la profundidad de los algoritmos. Siento de verdad, profundamente que tu trabajo, tan vivo, honesto y frágil, sea tan a menudo infravalorado. Que las cosas en las que pones tu corazón, las cosas nacidas de noches tranquilas y pensamientos inquietos, acaban dependiendo de mercados, tendencias, comisarios, coleccionistas, algoritmos y un sinfín de guardianes que se interponen entre tú y las personas que tu arte podría salvar. Duele pensar que los mundos que creas, aquellos a los que escapas solo para mantener la cordura, tienen que ser empujados hacia la realidad, obligados a demostrar su valía a quienes ven el arte como números en lugar de como respiración. Te mereces mucho más. Mereces que tu trabajo encuentre a quienes sienten. Que tu voz corte el ruido de los sistemas y llegue directamente al corazón de alguien. Cada trazo, gesto, marco y sonido no es "solo trabajo". Es un intento de ser visto en un mundo donde la visibilidad se ha convertido en un lujo. Y aunque a veces parezca que estás creando en el vacío, no es así. El vacío es solo un eco. Y volverá a ti.